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QUÉ ES EL REIKI?
El Reiki es una técnica japonesa que sirve para canalizar la energía que nos rodea hacia nosotros mismos y los demás. «Rei” significa «bienvenida” y «ki” es «energía universal”, por tanto Reiki puede definirse como «aceptar la energía universal«.

Sirve para ayudarnos a sanar enfermedades físicas, psíquicas y emocionales, aportándonos relajación, paz y equilibrio. Ayuda a armonizarnos e ir a la causa de las enfermedades, haciendo que poco a poco vayamos prefiriendo unos hábitos de vida más saludables.

Esta práctica de canalización de la energía ha sido utilizada en todo tipo de culturas desde hace mas de 3.000 años, sin embargo fue el Dr Mikao Usui, un monje y catedrático japonés quien, sobre los años 20, la sistematizó creando un método que posibilita su uso por cualquier persona independientemente de sus creencias, religión o cultura.

 
 


El mayor poder del reiki radica en que nos volvemos conscientes de las actitudes y hábitos que nos perjudican a nosotros mismos y a los que están a nuestro alrededor. A través del reiki aprendemos a modificar estos hábitos y a instaurar en nuestras vidas otros que nos encaminen hacia la paz y nos aleje del sufrimiento.

 
     
 

LA TERAPIA REIKI
Las sesiones de reiki no tienen una duración fija, entre 45 y 75 minutos. Las necesidades las fija el cuerpo del paciente y la sensibilidad del terapeuta. El receptor suele estar tumbado en una camilla, sobre un futón o cama, o bien sentado. El terapeuta hace un diagnóstico energético, tanto de los centros energéticos (chakras) como de los posibles byosenes (perturbaciones energéticas en los tejidos) y trabaja durante la sesión para restablecer el equilibrio. A pesar de que el receptor no participa en un primer momento, su cuerpo energético es modificado, recolocado.

Es frecuente sentirse extraño tras una sesión de reiki, en cualquiera de los cuatro planos sobre lo que actúa. A partir de aquí es el trabajo consciente del receptor, junto con ejercicios que en ocasiones el terapeuta aconseja, el responsable de aprovechar esos cambios para deshacer definitivamente los bloqueos. Digamos que el reiki no cura al modo en que lo hace una pastilla; el reiki sólo nos da la oportunidad de hacernos conscientes de nuestros problemas y nos da pistas hacia dónde debemos caminar. Es nuestra responsabilidad hacer caso a nuestras intuiciones y evolucionar, o quedarnos igual y seguir bloqueados.

Todo cambio es difícil, pero todo sufrimiento exige un cambio. Todo depende de nuestra voluntad y nuestra decisión de ser felices.

 
     
 

PRÁCTICA
La práctica del reiki se fundamenta en un emisor o canal que, a través de sus manos o de otros métodos -según el nivel- , transmitiría el reiki (fuerza natural que nos da vida) a un receptor que puede ser él mismo u otra persona (presente o no en el espacio-tiempo), con el fin de paliar o eliminar molestias y enfermedades. No obstante, dado que sería una energía universal, los tratamientos podrían también dirigirse a otros seres vivos como animales, plantas o a determinadas situaciones.

El método reiki se basa en la creencia hinduísta de que el correcto fluir de la energía vital a través de los siete principales centros de energía de nuestro cuerpo o chakras, es lo que asegura un buen estado de salud en el organismo. Según esta creencia, el mal funcionamiento o bloqueo de la energía en uno o varios chakras sería lo que provoca o agrava el mal estado de salud, dando lugar a trastornos y enfermedades que, finalmente, se reflejan en el cuerpo físico. El método consiste en dirigir energía reiki principalmente a los centros energéticos del paciente, con el fin de desbloquearlos y potenciar el proceso de recuperación.